Crean medicamentos contra el cáncer

sábado, 23 de marzo de 2019 · 09:37

Cuando el doctor Alfonso Dueñas estudiaba medicina en Ciudad Universitaria, su madre murió de cáncer y tiempo después su hermana también falleció del mismo problema. Con esa experiencia comprendió que el diagnóstico de esta enfermedad es, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte, porque los altos costos de las medicinas y tratamientos para combatirla derrumban la poca esperanza que tienen los pacientes para salvarse.


Desde entonces, Dueñas ha dedicado más de 20 años de su vida a la investigación médica con el objetivo de crear fármacos accesibles, ya que los precios elevados son una constante a nivel mundial.
Para contrarrestar este problema, el también académico de la UNAM trabaja con una técnica llamada Reposicionamiento de Medicamentos, que se trata de utilizar y readaptar las propiedades de algunos fármacos para el tratamiento de enfermedades diferentes a las cuales estaban destinados, reduciendo drásticamente los costos para los pacientes.
Con este método creó Transkrip, "un tratamiento contra el cáncer cervicouterino avanzado, que en la práctica resultó ser eficaz también para combatir la preleucemia y el linfoma cutáneo", explica el investigador.
Este medicamento fue aprobado por la Cofepris para su comercialización en 2010, siendo el único de patente mexicana en el mercado. El precio de un tratamiento de Transkrip ronda entre los 70 mil y 80 mil pesos, mientras que el promedio de los costos de tratamientos similares en hospitales privados es de 300 mil hasta 1.8 millones de pesos, de acuerdo con cifras del gobierno del Estado de México.
Actualmente, el médico trabaja en un nuevo proyecto en el Instituto Nacional de Cancerología, el cual define como un anticancerígeno que frena el desarrollo de tumores: "Lo que estamos haciendo es una combinación de tres medicamentos que atacan al metabolismo del tumor y le impide seguir alimentándose de los nutrientes que roba del paciente".
Así evitan que pierdan peso, se retrasa el deterioro del cuerpo y se obtienen mejores respuestas del sistema inmune para combatir infecciones u otras enfermedades.
Dos historias de cáncer
En nuestro país el cáncer es la tercera causa de muerte: tan sólo en 2018 la Secretaría de Salud atribuyó a este padecimiento 14 de cada 100 fallecimientos en México.
"El cáncer es un reto científico. Aún nos quedan muchas interrogantes; sin embargo, hoy contamos con herramientas para combatirlo a nivel de prevención, de diagnóstico temprano y de tratamiento, que reduce radicalmente la mortalidad de este problema", dice Dueñas.
Entre los caso en los que el cáncer logró ser vencido está el de María del Refugio, quien sobrevivió a la enfermedad tras un doloroso tratamiento de radiación que concluyó con la extirpación de su seno izquierdo.
"Me dio mucho pánico, pensé que me iba a morir. Mis hijos estaban muy chicos, no entendían la magnitud de lo que era el cáncer hasta que me vieron sin cabello, delgada y con problemas en la boca. Nos espantamos, llorábamos a cada rato", recuerda María.
El médico que le detectó la enfermedad la orientó para tratarse en el hospital de La Raza. El proceso duró cuatro años: "Nos sugirió que hiciéramos válido el seguro social de mi marido. Por eso sólo gastamos en pasajes cuando iba a consulta y en alimentos de las dietas".
El cáncer se desarrolla a partir de células que comienzan a multiplicarse sin control y habitualmente generan masas conocidas como tumores, pero existen casos como la leucemia, en la que se distribuyen por el flujo sanguíneo.
David, de 33 años, padece ese tipo de cáncer y en su caso no hay certeza de que pueda curarse, porque se le detectó demasiado tarde. Un tratamiento le costaría más de 700 mil pesos y a lo más que puede aspirar es a alargar un poco su vida, por eso prefirió guardar el secreto y disfrutar los siete años que los doctores estiman que le quedan.
"Las alternativas que tenía eran la radioterapia o un trasplante de médula, pero por mi tipo de sangre es muy complicado encontrar un donador y no tengo hermanos, además la calidad de vida de una persona que se somete a estos tratamientos es muy triste y cara".
David debe ser muy cuidadoso, porque una infección estomacal o un resfriado pueden dañarlo demasiado, dado que las defensas de su organismo se debilitan con rapidez, una diarrea basta para dejarlo en cama por días.
"Ha sido complicado vivir con esto, en mis trabajos he tenido que mentir para entrar, porque es difícil que te acepten. No me gusta que me vean con lastima, por eso quiero guardármelo para mí y personas cercanas".
Así como a David la detección tardía y el elevado costo del tratamiento que se le recomendó disminuyeron sus esperanzas de vida, hay muchos casos parecidos. Por tanto, la principal forma de combatir el cáncer es la prevención y la revisión cotidiana sobre cualquier anomalía del cuerpo, porque la investigación médica, al menos en México, avanza a pasos lentos por la falta de inversión.
Para que el doctor Dueñas continúe el desarrollo del medicamento contra los tumores se necesitan estudios para verificar que no hay riesgo de toxicidad para los pacientes, que rondan entre los 10 y 20 millones de pesos, según estimaciones del investigador: "Después de estos estudios se debe presentar la información a Cofepris para que apruebe un protocolo de investigación en pacientes y luego buscar una institución que haga el estudio clínico, esto puede estar costando por lo menos 200 o 300 millones de pesos".
En este punto el proyecto puede detenerse, porque aunque exista evidencia de su funcionamiento, el doctor asegura que es imposible obtener esos recursos debido a que las instituciones encargadas de la investigación científica en México no están interesadas en promover la innovación médica en el país: "Lo que están haciendo es depender del extranjero, cuando nuestro país tiene enormes cantidades de recursos humanos y materiales para la innovación farmacéutica".
Dueñas señala que la manera más fácil para que un fármaco de origen mexicano se pueda vender en nuestro país es que los investigadores vendan sus patentes a empresas trasnacionales y que se aprueben en el extranjero.
"La industria farmacéutica nacional debería tener la certeza de que las medidas regulatorias de Cofepris sean apegadas a principios científicos y no a caprichos, como ha sucedido por años", afirma.

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