EL GATITO DE KAFKA

Los sueños, de Roberto Bolaño

JAVIER JOSÉ RODRÍGUEZ VALLEJO
martes, 25 de septiembre de 2018 · 00:00
Escribir es conectar tus pensamientos con el papel, enfocas lo que quieres decir hacia personas que te causaron un efecto feliz o triste, lo importantes es decir lo que llevas dentro de ti, como si estuvieras en guerra contra ti mismo, he descubierto que en ocasiones te llegan ideas, pero no las escribes por decidía, sugiero escribirlas en papel, algo similar paso en la vida de Bolaño, un poeta que siempre cargaba con papel y pluma. 
Los poemas de Bolaño eran cuadros de pinturas, escribía de forma conmovedora, captaba los instantes y dejaba huella. Roberto Bolaño (1953-2003), "soñaba con un país cálido, una terraza y un amor fiel”, decía que era un perro romántico porque escribía con inspiración, sus versos son autorretratos de los lugares que visitaba.  
Bolaño escribía para calmar la ansiedad, disfrutaba tomar un libro y sentarse a leerlo, era un escritor que se percataba de lo que acontecía a su alrededor (realidad y ficción), no creía en las casualidades, al igual que Shakespeare disfrutaba las tempestades (se fortalecía de las relaciones enfermizas), le asombraban los horizontes lluviosos, en uno de sus poemas dice que soñaba que la nieve caía en forma de belleza. 
Le gustaba darse escapadas al café con las musas (era algo que gozaba), tomaba cerveza San Miguel para ver el atardecer, fumaba mucho y eso le producía un aroma de vacío que tranquilizaba el alma. Por la forma en que escribía sus poemas tengo la intuición que era lector de los clásicos, en especial: Homero, Catulo, Shakespeare y Stefan Zweig, Podría decirse que Bolaño fue el mejor escritor del comunismo, por las ideas alegres.  
Sus enseñanzas trascienden en diferentes fronteras, fue gracias a la vagancia y a sus recorridos por los pueblos fantasmagóricos, que el escritor se enriqueció de aromas viejos, eso era lo que daba sentido a la existencia errante. Roberto era una persona autentica y revolucionaria, escribía sobres sus ensoñaciones de buen mochilero, imagino que llegaba a hoteles baratos, se hospedaba y se ponía a escribir sus impresiones de viaje, el silencio le daba creatividad, sus declaraciones te ponen la piel chinita, fue el escritor más importante del planeta. 
Bolaño añoraba viajar en moto con Mario Santiago, por las carreteras de Coahuila y Zacatecas, en sus viajes se percataba de la arquitectura, cada recuerdo le traía sensaciones, sus sueños eran rostros olvidados de otras épocas. La vida no le alcanzo, pero vivió más tiempo que Alejandro Magno, recorrer grandes caminos en busca de nuevas hazañas, no tuvo un maestro como Aristóteles, pero se enriqueció de las enseñanzas griegas, su viaje a México le provoco nuevas visiones y lo convirtió en un detective salvaje.
Fue un detective de casos difíciles, disfrutaba entrar en los laberintos de los asesinos, indagaba en archivos, al estilo socrático buscaba la verdad, pasaba noches sin dormir, sus pensamientos eran invadidos por los rostros homicidas. 
Era jovial como Baudelaire, caminaba con las calles y se detenía a dialogar con el silencio, soñaba con las cosas innombrables. Decía que se le aparecía un poeta sin rostro, se la pasaba huyendo, viajaba en trenes en busca de mejores sueños, su vida se transformó en un viaje sin retorno, similar a Odiseo de Homero. 
Bolaño era un bicho como Kafka, su obra fue un sueño del cual no pudo despertar, se divertía escribiendo, ese fue su último canto, la tristeza y la alegría fueron dos temas importantes, es un personaje que imitaran en el futuro (él deseaba que nadie siguiera sus pasos), esa ironía vivirá en la obra del soñador. 
Su libro "Los perros románticos”, es una obra sencilla de leer, consta de 88 páginas, editada por Acantilado, impresa en Barcelona. historiador82@hotmail.com

Comentarios