EL GATITO DE KAFKA

Cuando muere lo más puro, de Houellebecq

JAVIER JOSÉ RODRÍGUEZ VALLEJO
miércoles, 14 de agosto de 2019 · 00:00

El escritor en ocasiones se enfrenta a la responsabilidad de llevar una buena historia para los lectores, busca seleccionar buenos libros para leer y enriquecerse. No obstante, en ocasiones hay libros que no dejan una huella en la memoria y en ese sentido el escritor no redacta una historia digna para los lectores.  
Hace unas semanas leía un libro, que se titula Configuración de la última orilla, de Michel Houellebecq. Son poemas dirigidos a un lector intelectual. Traté de seleccionar los mejores versos, pero en ocasiones tengo la dificultad para reseñar obras de poesía.  
El libro de Houellebecq (1958), es una obra compleja, escribe sobre el valor que tienen las personas que amamos y que en cuestiones de segundos podemos perderlas, aconsejaba que es bueno tener paz cuando hay amargura.  
Dialoga con los instantes donde el poeta está en la meditación, cuando se pregunta si vale la pena escribir para los lectores, pero también se adentra en la profundidad, como cuando las personas se encuentran en la soledad de una noche y eso daña sus sentimientos por la sensación de vacío emocional.  
Me parece que la poesía además de enriquecer el lenguaje tiene la virtud de reflexionar sobre las vivencias, ayuda a recordar y olvidar los instantes de aventura que no volverán, para Houellebecq sus mejores recuerdos están en la playa porque en el mar la vida es más sabrosa. 
En un poema habla sobre la vida bohemia de los poetas, esos momentos le ayudan a la imaginación, pero también confiesa el sufrimiento que le ocasiona las estancias en hoteles baratos porque sufre insomnio.  
Configuración de la última orilla, de Michel Houellebecq. Es un libro bilingüe, escrito en francés y traducido al castellano. Está editado por Anagrama, consta de 97 páginas, es una primera edición, impresa en México en el año 2016. 
El poeta tiene hambre de conocimiento y de querer compartir las mejores frases con sus lectores, tienen la honradez de hacer un balance sobre lo realizado en el día, además valoran los reencuentros con las personas que por uno u otro motivo les perdimos la huella. Para el bardo no hay cosa más valiosa que el amor, perderlo es doloroso, porque se derrumba la esencia y lo más íntimo de la personalidad humana.

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