Nacen entre el sabor del café y el té de menta

Invita Luly Fuentes a saborear sus Historias en peltre

Los personajes del campo son ejemplo de lucha
viernes, 14 de febrero de 2020 · 00:00

Historias en peltre es un libro que nace en las cocinas campesinas; ahí donde su autora Luz María Fuentes probó el sabor del café, del té de menta y yerbanís de la sierra, mientras escuchaba los relatos de los grandes, al calor de la leña que arde en el fogón.
El libro abarca una etapa fundamental de su vida, su niñez, donde su mente grabó lo que contaban personajes que están arraigados a la tierra y que forman parte de esa microhistoria que da identidad a cada sitio, en este caso las plasmó en su libro como una forma digna de honrar a esas personas.
Ahora le tocó servir esas historias en una taza de peltre e invitar a los alumnos y directivos de la Universidad del Valle de México, a beber esos relatos, mientras atestiguaban la presentación de su libro.
Luly —como cariñosamente la llaman— es una mujer sencilla y culta que nació y ha vivido rodeada de libros, música y literatura; y no podía ser de otra forma, pues ha sido definitiva la guía de su padre Armando Fuentes Aguirre “Catón”, el cronista de Saltillo, quien desde las primeras butacas, observó con orgullo a su hija durante la presentación de su ópera prima.
¿Cómo viviste esas historias en este sitio que marcó tu infancia?
Comparto mis días y mis noches en el rancho, al pie del Coahuilón, junto a mi familia y todas las personas entrañables de aquellos lares. Antes de dormir mi papá nos contaba historias a mis hermanos y a mí. Los cuatro, ya con la pijama puesta, nos subíamos a su cama. Entonces él nos daba a escoger: ¿Qué quieren escuchar hoy: cuento, historia o leyenda? Cada noche era un relato distinto que disfrutábamos alumbrados por la llama de un quinqué. A veces, la historia llevaba ‘‘susto’’, que nos hacía brincar y luego reír a carcajadas, hasta que una vez se rompió la cama, justo en medio del susto, y terminamos riendo en el suelo. 
Crecí rodeada de libros y letras, pero también de sierra y campo. Mis padres me enseñaron a amar estas hermosas manifestaciones de la vida. Mientras mi abuela Carmen Aguirre de Fuentes me enseñaba poemas, mi abuelita María Valdés de De la Peña, me enseñaba a amar a la gente y a los frutos de la tierra que sus manos transforman para llevarlos a nuestra mesa, menciona con emoción Luly.
¿Cómo empiezas a tejer esas ‘Historias en peltre’?
Escribí este libro como un homenaje a la tierra que mis padres y abuelos me enseñaron a amar. En estas letras viven personajes que me inspiraron los habitantes del campo. A ellos les rindo mi respeto y mi cariño. Aquí están su forma de hablar, de nombrar las cosas, sus pláticas alrededor de la mesa campesina, al amor de la lumbre.
Quise prestarle mi voz a los hombres y mujeres del campo. Expresar sus miedos, angustias y debilidades; exaltar su sabiduría, su paciencia ante lo adverso, y su sentido del humor.
¿Quiénes son esos personajes que dan
vida a tu libro?
Este libro habla sobre todo de las mujeres. En sus páginas encontramos su sensualidad y su fuerza, huyendo de adornos y clichés. Mujeres como Micaela, que suspiraba por conocer el mar y pidió como último deseo que su hijo esparciera sus cenizas en el océano. Mujeres como Remedio, que fue testigo de cómo la tragedia se posó sobre sus hijas y sacó fuerza para intentar cambiar sus destinos. O como Pepa, o María, o la vendedora de elotes a la orilla de la carretera. Ellas trabajaron la tierra, vieron sus frutos y fueron ejemplo de ayuda para muchas.
Viven también en estas páginas las paredes de adobe de casas, tapias en ruina, o del cementerio. Plasmo aquí la dualidad de la naturaleza, con su abundancia y su aridez; la fauna de la sierra, que a la vez protege y castiga. Hay amaneceres y puestas de sol que pintan los trigales y las sierras.
¿Tengo entendido que ya habías llevado esta obra a una convocatoria?
Participé con esta antología de cuentos en la convocatoria Primera Piedra, que lanzó la Secretaría de Cultura en el 2018. La verdad es que yo no quería participar. Fue mi mentora y tallista Mercedes Luna Fuentes, quien me empujó a hacerlo. Fue una sorpresa hermosa para mí ver mis letras en forma de libro.
¿Qué opinas del papel actual de la mujer
en la sociedad?
Las mujeres tenemos en las letras una oportunidad de expresarnos, de levantar la voz con dignidad y con respeto, para que nuestro mensaje llegue hondo y fuerte. No somos débiles. La lucha de una es la lucha de todas. Luchamos juntas, como muchas veces lo he visto hacer a las campesinas. Prestar mi voz a esas mujeres, a través de mi escritura, ha sido un honor y un privilegio.
Mi madre, con su ejemplo de lucha y fortaleza, me ha enseñado —sin decirlo explícitamente— que las mujeres podemos lograr mucho si actuamos con inteligencia y sabiduría. Hoy somos muchas las mujeres que, desde cada una de nuestras trincheras, luchamos por lograr un mundo en el que podamos caminar por la calle libres y sin miedo. Ojalá que ese anhelo pronto se haga realidad.

 

"Este libro no está completo si alguien no lo toma en sus manos y lo lee. Al hacerlo, mis palabras cobrarán vida y habitarán otras vidas. Mejor regalo no pudiera pedirle a Dios”

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