INTERESANTE CHARLA EN LÍNEA

Describe al Carranza de carne y hueso Carlos Recio

Lo describen como tranquilo, afable y bondadoso
viernes, 22 de mayo de 2020 · 00:00

El historiador y catedrático Carlos Recio Dávila, compartió la interesante charla “Carranza visto por sus contemporáneos”, como parte de las actividades que la Secretaría de Cultura ofrece en el centenario luctuoso del personaje de la historia de México.

El conferencista centró su charla en sus características físicas, su gran capacidad como estratega, sus grandes virtudes y defectos pero sobre todo el hecho de que podemos considerarlo como un ser extraordinario y admirable.

Para su disertación, el historiador se basó en las observaciones de Luis Cabrera, Francisco L. Urquizo, escritor de la Revolución quien fue un gran aliado y persona fiel a Carranza, Martín Luis Guzmán quien coincide con Carranza y Miguel Alessio Robles, escritor saltillense quien lo trató cuando fue gobernador. Carranza, originario de Cuatro Ciénegas, fue diputado, gobernador y Presidente de la República. Mencionó que Carranza era muy alto, muy apuesto, llamaba la atención su carácter fuerte, pero a la vez era muy tranquilo.

“Martín Luis Guzmán lo conoció en la frontera cerca de Ciudad Juárez y lo primero que le llamó la atención fue el sombrero de ala ancha y su gran estatura. Miguel Alessio dice que era apuesto, erguido y gallardo”.

Carlos Recio compartió que Luis Cabrera que fue su Secretario de Hacienda dice que era lento en el hablar y el caminar, “desesperadamente lento, pero incesante, afable, bondadoso, paciente y muy mesurado en el hablar, era de pocas palabras. Nunca explotaba por más que estuviera la situación muy álgida a él jamás se le vio lanzar improperios y tampoco se exaltaba”.

COMO ESTRATEGA

Manuel Plana, dice que no fue un estratega militar, era un hombre civil, político y solamente utilizaba la fuerza militar como último recursos. Al lanzar en Plan de Guadalupe convoca a las armas para detener el Gobierno impuesto por Victoriano Huerta. Luis Cabrera dice que era un civil sin ningún atributo de tirano militar, sin embargo sí era autoritario y menciona que una de sus virtudes era que sabía escuchar, después de escuchar exponía sus puntos de vista, era muy tenaz en sus ideas y ese carácter le permitió que se declarara la Ley Agraria y la misma Constitución.

El conferencista agregó que solamente en los momentos previos a su muerte se dice que estaba nervioso de lo que había de ocurrir. Martín Luis Guzmán lo describe como sencillo, sereno, inteligente, honrado y apto, características que en los políticos no son muy comunes. Por otra parte se dice que tenía excelente memoria, conocía la historia universal y la de México. Se fijaba en todos los detalles, era muy observador. El hecho de haber vivido en Ciénegas en esos sitios tan espaciosos donde cualquier movimiento es observable, debe haber influido en su personalidad.

“Otra característica es que cuidaba mucho las actitudes para no quedar manchado en la historia y sabía que la historia lo iba a juzgar, desde sus decisiones siempre era muy cuidadoso, no daba un paso en falso”.

SU VIDA COTIDIANA

Carlos Recio menciona que propició la industria militar con el impulso de una fábrica de armamento en México y la creación del Ejército Mexicano y dio los primeros pasos para crear el Sistema Militar de México. Cuando ya fue presidente vivió en calle Río Lerma, con hábitos norteños incluso en su manera de alimentarse, dice que su desayuno, comida y cena era al estilo del norte; almorzaba café, pan dulce, tortillas de harina, machacado o carne asada. A mediodía comía caldo de res con arroz y en la noche, queso o huevos.

SU MUERTE

Por su espíritu civil deseaba que el siguiente presidente fuera el ingeniero Ignacio Bonillas, un civil no un militar, consideraba que ya debía terminar la lucha armada, pero quienes le habían ayudado no estaban de acuerdo y se levantan en armas con el Plan de Agua Prieta en Sonora. Carranza tiene que huir a Veracruz, en la Sierra baja a una población indígena llamada Tlaxcalantongo, los indios habían huido a la Sierra y Herrero el traidor, lo lleva a una choza. A las tres de la mañana inicia una ráfaga de fusiles. Franicsco L. Urquizo comenta que vio al presidente inquieto, nervioso, con la incertidumbre de algo que está por venir. Sabía que su vida corría peligro y fue así su final.

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